SOBRE  AGLAYA

creadora de aglaya habitat


Siempre he creído que un hogar puede cambiar la vida de quien lo habita.


Vivo y trabajo desde hace ocho años en Santa Eulàlia de Ronçana, un pueblo del Vallès Oriental que me enamoró desde el primer día. Muy cerca de Barcelona, conserva la esencia de un pueblo agrícola rodeado de naturaleza, y esa forma de vivir inspira cada uno de mis proyectos.


Desde niña sentí una profunda fascinación por los hogares. Me gustaba imaginar espacios que hicieran sentir a las personas acogidas, sostenidas y en calma; lugares donde la naturaleza formara parte de la vida cotidiana.


Con los años, mi manera de entender el interiorismo cambió profundamente. Hubo un momento en el que sentí que necesitaba proyectar de una forma más humana y consciente. Mi propia experiencia personal y un problema de salud me llevaron a detenerme y a preguntarme hasta qué punto el entorno influye en nuestro bienestar.


Aquella búsqueda me llevó a formarme en naturopatía, técnicas manuales orientales, bioconstrucción, materiales saludables, geobiología , Feng Shui tradicional y diseño humano..


No fue un cambio de profesión. Fue una nueva forma de entenderla.


Comprendí que un hogar no solo debe ser bello y funcional. También puede ser un lugar que favorezca el descanso, el equilibrio y una forma de vivir más consciente.


Así nació Aglaya Hábitat.


No concibo el interiorismo como una cuestión de estilos o tendencias. Para mí, diseñar un hogar significa comprender a las personas que van a vivir en él y crear espacios que reflejen su forma de vivir, respetando siempre la esencia del lugar.


Cada proyecto es único. Busco el equilibrio entre la funcionalidad, la luz natural, los recorridos y los materiales para crear hogares serenos, acogedores y pensados para perdurar


.Creo en los materiales honestos, en la artesanía y en los espacios que envejecen con dignidad. Para mí, el lujo y el confort no tienen que ver con el exceso, sino con la calidad de vida.


Toda mi formación forma parte de esta manera de trabajar: como herramientas para crear hogares más conscientes, saludables y en armonía con quienes los habitan.


Porque una casa puede ser simplemente un lugar donde vivir.


Un hogar, en cambio, es el lugar al que siempre queremos volver.